Históricamente, la atención médica para la población trans ha sido una puerta cerrada. Desde finales del 2001, esta unidad se ha dado a la tarea de contribuir a la promoción, atención e inclusión de las mujeres y hombres trans, así como de las personas no binarias en los servicios de salud pública, los cuales deben formar parte de la garantía en materia de Derechos Humanos.
Desde los temas médicos concretos, hasta la creación de redes de apoyo, promueven que ellas, ellos y elles gocen del derecho a la salud libre de estigma, exclusión y discriminación, a través de un enfoque integral y comunitario, considerando los factores sociales, culturales, económicos y legales que podrían impactar en su salud. Así mismo, concentran sus esfuerzos en el desarrollo de programas de capacitación y sensibilización con perspectiva de género y Derechos Humanos, promoviendo la participación informada plena y continua de las personas trans en las decisiones sobre su salud y bienestar.