Javier Ochoa reinventa Tapalpa


Tiene un gran cariño por Tapalpa. Su papá y su abuelo tenían su rancho en este pueblo mágico y, en cada oportunidad que tenía de vacacionar, Javier disfrutaba de su belleza. Por si fuera poco, su familia vivió en este lugar durante dos años, cuando él tenía 12 –hoy tiene 34–. Él es el más grande de sus hermanos. Le siguen Alejandro, Lorena –la golfista número uno del mundo– y Daniela.
Siguiendo los pasos de su abuelo y su padre, ahora Javier –o Pay, como le dicen de cariño– tiene su propio rancho en Tapalpa. Este sitio es especial no sólo por su impresionante vista, sino por el cariño con el que ha levantado esta casa al lado de su familia: Rebel, con quien se casó en 2004, y sus hijos Javier, de tres años, y Loretta, de uno. El lugar fue decorado por él y por su esposa. A la entrada, cada visitante es recibido por jardines llenos de flores y un camino lleno de árboles frutales, de los cuales Javier y sus hijos recogen la siembra. Hay manzanas, peras, frambuesas, jitomates y lechugas, entre muchas otras delicias.
Sus espacios favoritos son la terraza –donde le gusta leer con un café en mano–, la alberca y el jacuzzi. Sin embargo, confiesa que todos los rincones de la casa le gustan según las diferentes actividades.
Este rancho fue construido hace dos años. Tiene cuatro recámaras –cada una con su baño–, un cuarto de tele, un estudio y la sala. Próximamente, Javier planea construir sus propias caballerizas.
Toda la casa está llena de detalles, como la escultura de los caballos que destaca sobre la chimenea. Otra pieza que resalta es la mesa del cuarto de tele, hecha con la puerta de una cárcel de un pueblo cercano. Su cuadro favorito es el de unos mariachis, que acompaña en la decoración a una cruz muy antigua, a unos gallos que se trajo de un viaje a Barcelona y otros tantos recuerdos significativos.
Disfruta de la comida típica como el borrego, el lechón y la carne asada. Aunque también es feliz en la intimidad, con la chimenea y un buen chocolate caliente. Durante el día, tiene actividades obligadas: ir a montar, esquiar, andar en moto, ir de cacería o jugar golf.